Siempre supe que uno de mis más grandes problemas, era aprender a soltar las cosas, los sentimientos, las personas.
Yo soy de las que aún guardan las cartitas de todos sus novios, amigas de la infancia, diarios intimos, agendas, fotos, y hasta flores secas y papeles de chocolates.
Soy de las que aún guarda en su corazón un lugar para cada uno de los que alguna vez estuvieron ahí, aunque hayan pasado años sin verse y hasta incluso aunque me hubieran dado un motivo para erradicarlos definitivamente de ahí... el rencor esta fuera de mi vocabulario, y así como no me tocó la carta de "no me importa" en la repartida, tampoco me tocó la de "te saqué de mi corazón" que quizás sea solo otra cara de la misma moneda
Puedo elegir, con mi cabecita racional y entender que determinadas situaciones y/o personas son perjudiciales para mi y que es mejor alejarme y dejarlas ir, pero mi corazóncito, llora, patalea y se agarra a las puertas con uñas y dientes para no alejarse de esa persona que quizás tanto daño me causó, pero que me supo hacer también mucho bien. La esperanza es lo último que se pierde y yo lo llevo a instancias insuperables, pero esta vez ya no.
Entendí que es parte de crecer y que cuando algo se termina, se termina, y aunque mi corazón llore sufra y patalee, y aunque me duela más a mi que a él, esta vez tengo que sacar a C. definitivamente de mi vida.
Ya venía pensando mucho en eso, en que era hora de seguir adelante, vamos para 9 meses de separación, 9 meses y ya va llegando el momento de poner punto final. Esta semana entré como quien dice en sentido figurado, en trabajo de parto, y vaya que duele.
Unas fotos en facebook abrazado a otra y una frase " nuestras voces se quieren :) " llenaron mi alma de recuerdos y de tristeza, el llamado de un amigo que nos quiere bien para decirme que él ya no me quiere, que siga con mi vida... en fin, nada nuevo, sólo la sorpresa de mis lágrimas, que me hicieron entender que aún me negaba a que éste fuera el final de mi cuento de hadas con mi príncipe azul que amé con toda el alma y que ya destiño...
Lloro por eso, porque una parte de mi seguía queriendo creer que el cuento tenía otro final. Un final mágico claro, en donde el príncipe volviera a ser azul y la princesa confiada y amorosa, y los problemas desaparecieran por arte de magia de nuestra hada madrina.
Pero abrí los ojos, el hada madrina nos dejó hace mas de un año y con ella se fue toda su magia, el príncipe se destiñó y no hay marcador indeleble que ayude y la princesa decidió que era hora de empezar a salvarse a si misma en vez de esperar a su príncipe y ahí anda, tratando de volver a ser confiada y amorosa, pero cuesta...
Este fue un fin de semana de muchas decisiones, y de entender que no se puede tener todo agarrado, que no se puede cambiar el pasado y que por más que uno se aferre no nos sirve, hay que aprender a soltar, si uno quiere agarrar algo nuevo. Yo quiero empezar cosas nuevas así que acá estoy... aprendiendo a soltar...
Será que no todos los cuentos de hadas tienen final feliz... o será que aun me queda alguno por vivir... ojalá.
Convocatoria Juevera 12/9: "Amazonas"
Hace 7 años




