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6 de octubre de 2008

Crisis...

Dicen que crisis viene de la palabra Crisol, que es el lugar en donde se funden los metales, donde se mezclan con otros, y salen mas fuertes. Y creo que es asi. Las crisis son duras, pero nos vuelven mas fuertes, mas resistentes. Y yo estoy en crisis.

No es la primera de mi vida, y seguramente no será la ultima. Hace tiempo que aprendí a tomarlas con toda la tranquilidad que me resulta posible, porque sé que no sirve de nada alterarse. En las crisis, me vuelvo un poco egoista, un poco hacia adentro, un poco callada. Supongo que es por eso que no escribo, que no vuelco en este blog el millón de cosas que me pasan por la cabeza todo el tiempo. Pero si mantengo mi silencio no sería fiel al propósito que me puse cuando lo empecé.

Lo empezé hace poco mas de un año (Felíz cumple atrasado mi querido Blog) en una crisis muy parecida a la que vivo ahora. Y parece que es una crisis que me acompaña desde siempre. Encontrar mi camino. EL camino que quiero recorrer, que quiero disfrutar. Hace tiempo que descubrí que quiero recorrer el camino de la maternidad, pero por alguna misteriosa razón se me escapa entre las manos. Será que no estoy lista, será que aun tengo cosas que aprender, no lo sé. Pero entonces surge la pregunta. Que hago mientras tanto? Y como tirarme a llorar en la cama no es una opción válida para mi, nuevamente me enfrento a la pregunta que me ronda la cabeza hace bastante tiempo.

En este año que pasó desde que renuncié a la residencia pasaron muchas cosas, y descubrí que lo que me gusta de mi profesión, es tener a alguien del otro lado, escucharlo, ayudarlo, tranquilizarlo. No me mueve el deseo de ser la mejor cirujana, pediatra o clínica. Me mueve el deseo de ayudar. Pero si quiero ayudar, debo aprender, porque no alcanza con mi buena disposición, y siento que me falta tanto conocimiento y eso me asusta, porque no puedo darme el lujo de cometer un error. Entonces solo tengo dos opciones. Seguirme formando como profesional, o dedicarme a otra cosa. Y seguirme formando es enfrentarme a un nuevo proyecto, superando mis miedos, que ocupe mi tiempo y me desgaste y que sea diferente de este sueño que nunca dejará de estar en mi corazón y en mi cabeza, que es ser madre.

Enfrentar nuevos proyectos es, de alguna manera, enfrentarme con la realidad de que los otros proyectos fracazaron. Y me cuesta. Pero debo seguir avanzando, porque la vida sigue, porque yo lo necesito. Porque ser madre es mi sueño, pero si dejo que sea mi unico sueño, tengo miedo de sentir que si no lo logro habré fracazado en mi vida. Y no quiero que sea así...